Arrojar al mar un mensaje en una botella es una acción con escasas posibilidades de llegar a buen término. Aún si se librara de las amenazas que la acechan -roturas, filtraciones, etc.- la botella podría flotar indefinidamente en el océano, a la deriva. Y si al fin llegara a las manos de alguien, el mensaje podría ser incomprendido o sencillamente ignorado.
X arroja al mar una botella con un mensaje dirigido a un único destinatario, L: sólo L podría entenderlo. Pero X no sabe si L existe ni, en caso de que existiera, si acaso en verdad no se trata sino de N, o M, o Ñ...
La pregunta es: aún si la ejecutara en forma periódica -como efectivamente lo hace- ¿cuáles son las posibilidades de que la acción de X llegue a buen término?
A veces X tiene ganas de abandonar la tarea, pero no puede hacerlo. No sabe por qué.
27.8.07
7.8.07
boceto de guión para telefilm: otra escena
Una noche fría de invierno X se acuesta a dormir con el ruido de la ciudad como fondo y despierta rodeado de un silencio que hacía mucho no escuchaba, en un lugar a la vez desconocido y familiar. Al cabo se da cuenta de que ha retrocedido en el tiempo aproximadamente doce años, si bien conserva intactos todos sus recuerdos y experiencias posteriores. Las escenas siguientes nos muestran a X aprendiendo a reconocer a su familia, sus amigos, los lugares y las rutinas diarias. Se producen situaciones angustiosamente divertidas.
Esa noche, en una fiesta, X reencuentra por primera vez a W, tan hermosa como la recordaba. Pero X sabe todo lo qué podría suceder y por lo tanto evita repetir lo que hizo en aquella ocasión. Sin embargo de una manera u otra ambos se buscan y acaban encontrándose. A pesar de ello X toma consciencia de que con cierto esfuerzo tal vez pueda evitar que suceda aquello cuyo desenlace conoce... pero no. X vuelve a hacer libremente lo que estaba predeterminado: elige a W -un planteo lamentablemente spinoziano, como diría mi amigo filósofo que simpatiza con los analíticos anglosajones. Pero ahora tengo la respuesta preparada: esto es un telefilm.
X despierta una mañana fría de invierno y en la escena siguiente lo vemos parado en la vereda, inmóvil, bajo el polvo que cae de una obra cercana.
25.7.07
álgebra
- Sea un individuo X y un rasgo de su personalidad p [p(X)].
- En general X manifiesta conformidad con p(X), aunque reconoce que en ocasiones constituye más bien una desventaja, cuando no una carga.
- S amaba p(X), si bien por momentos le resultaba un tanto molesto.
- Por el contrario, C odiaba profundamente p(X), pero lo toleraba en virtud de q(X) y v(X).
- F no estimaba mucho p(X) aunque no tenía plena conciencia de su existencia –al igual que el propio X en ese momento.
- A G p(X) le resultaba absolutamente indiferente.
- Con H nunca se manifestó p(X), circunstancia de la cual X aún busca explicación.
- El tiempo con Z coincidió con la exacerbación de p(X), pero a pesar de las quejas en el fondo disfrutaba tanto que decidió irse sólo cuando p(X) volvió a su nivel normal.
- El rechazo de p(X) por parte de T fue tan visceral que la relación con X casi no existió.
- Igual de visceral fue la fascinación de M por p(X), a pesar de los esfuerzos de X por impedirlo.
- W sabía cómo convivir con p(X) por haber experimentado p(I), p(J), p(K) … p(n), y por lo tanto fue muy feliz con X mientras estuvieron juntos.
Generalizando, r(n) puede manifestarse o no, con diferentes intensidades; puede ser reconocido o no; puede existir un grado variable de control sobre él y las reacciones de terceros pueden ser de lo más diversas. Si incluimos los innumerables r(n) que todo individuo presenta –permanentes, temporales, fugaces- no sorprende concluir que la probabilidad de que dos personas puedan relacionarse satisfactoriamente sea muy baja, cercana a cero. Sin embargo a veces no parece tan complicado, y en ocasiones el “milagro” ocurre.

¿Alguien entendió algo? ¿Me explica?
Springfield-cuti generado en http://www.simpsonsmovie.com/main.html. Este blog le aguanta los trapos a la gran familia amarilla.
12.7.07
azar III
Un individuo -de ahora en adelante X- vive aproximadamente a 9.000 km. del lugar en donde reside un familiar directo -supongamos que se trata de su sobrino veinte años menor, a quien llamaremos K. Por diversas cuestiones que siendo éste un caso completamente imaginario no viene al caso enumerar, X y K no tienen una comunicación todo lo frecuente y estrecha que desearían. En particular X nunca mencionó a K que practica una actividad poco común -la escalada deportiva, por utilizar un ejemplo verdaderamente exótico.
Pero ahora supongamos que en su más reciente comunicación un excitado K le cuenta a X que practica esa misma actividad aproximadamente desde el momento en que comenzó a hacerlo X. Pregunto entonces ¿debería X seguir creyendo que los eventos y sucesos que se producen más allá de los actos que los individuos realizan deliberadamente no acaecen más que por azar?
6.7.07
boceto de guión para telefilm: una escena
Una mañana fría de invierno nuestro protagonista -llamémoslo X- está parado en la vereda, inmóvil, bajo el polvo que cae de una obra cercana. Luego de unos segundos se hace un flashback de los eventos más recientes pero en orden inverso. Así, primero vemos que X y una mujer -llamémosla W- se despiden con pocas palabras y gestos con las manos, sin tocarse ni siquiera acercarse. Luego -antes, en realidad- X y W despiden a otra pareja que por la vestimenta -tailleur habano ella y traje azul él- y por el lugar del que salen todos juntos -un tribunal- no pueden ser sino abogados. Después aparecen los cuatro en una sala dominada por un hombre de mediana edad sentado tras un escritorio, que con un discurso grave concentra la atención de X, W y los dos letrados. Este hombre -tal vez un Juez- recita fórmulas jurídicas, palabras revestidas de autoridad que hacen y deshacen -actos de habla performativos, como diría un amigo filósofo que simpatiza con los analíticos anglosajones-, a las que X y W asienten.
Se hace otro flashback. Vemos nuevamente a X y W -con aproximadamente diez años menos- en una sala similar a la anterior, sentados frente a un escritorio presidido por otro funcionario, escuchando atentos sus palabras. Pero el contexto es otro. Hay mucha gente rodeando a X y W, y cuando salen son recibidos por flashes, palabras en alta voz y saludos efusivos, todo difuminado en una lluvia de arroz que cuando escampa nos permite ver el beso que es capturado por el fotógrafo y cuya imagen se funde con la inmediatamente anterior al saludo en la vereda en la mañana fría de invierno diez años después, cuando X saca de su mochila algo que un zoom moderado nos permite ver que es una cámara de fotos, que entrega a W mirándola a los ojos. Entonces murmuran nuevamente las palabras de despedida, hacen los gestos con las manos y se separan. Y volvemos así a X inmóvil bajo el polvo que cae de una obra cercana, que luego de unos instantes mira hacia arriba con los ojos entrecerrados, se mete las manos en los bolsillos, y se va caminando, ni lenta, ni rápidamente.
Lo único que aún no sé es si esta escena corresponde al comienzo o al final.
26.6.07
x dice:
ya tuvimos esta conversación, ¿no? Recuerdo haber dicho que las experiencias, las que en verdad cuentan, además de perder intensidad con la repetición son típicas. Por poner un ejemplo tonto, mi tercera montaña no fue como la segunda, y mucho menos como la primera. Pero mi primera pared escalada, evento posterior a los nombrados pero del mismo tipo, constituyó una experiencia que también decreció en intensidad respecto de la primigenia.
x dice:
entonces parece quedar razonablemente claro que -por poner otro ejemplo intrascendente- nunca volveré a enamorarme como la primera vez, ni como la vez en que además quise pasar mi vida junto a la persona amada, ni como la vez en que además quise que la persona amada fuera la madre de mis hijos, ni como ninguna otra. Todo lo cual, si la experiencia en cuestión no resultó como deseabas, no deja de ser un poco triste, ¿no?
x dice:
ahora ya no sé qué experiencia esperar, qué señal advertir. Vos me preguntas si ella me gusta y yo te puedo decir "sí, pero...", y en ese pero está encerrado todo lo que te estoy diciendo. Pero no sé si siento o sentiré lo que no sé qué es, aquello que no sé si debería esperar porque no sé si existe.
x dice:
pero mientras tanto hago como si sintiera como si supiera como si esperara como si existiera. Por inercia y porque los demás suponen que es lo que debo hacer, aunque sin estar convencido en absoluto. Y así va a resultar todo, a saber, mal. Como que no da, ¿no?
z dice:
...
