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23.10.06

Estimado Cuti,

Recién llegado de Nueva York, donde participé del simposio "Ataxia Emocional en Adultos Mayores" (y del lanzamiento de la XBox III), me encuentro con la cordial invitación para participar de su blog en calidad de consultor. A pesar de haber cerrado mi consultorio virtual hace tiempo –el éxito del mismo y la multiplicación de pacientes en horarios de madrugada me impedían conciliar el sueño y me obligaban a contestar una y otra vez las mismas pavadas- mi devoción por la psique humana y la ciencia del corazón han sido más fuertes, y es con sumo agrado que he decidido aceptar su propuesta.

Invito entonces a sus lectores a que me envíen cualquier tipo de consulta sobre conflictos amorosos, sexuales, o del orden de los sentimientos en general, por este medio o a la dirección de que dispongo para tal fin: llamando.al.dr.amor@gmail.com. Tales consultas serán respondidas en su blog, en la medida en que mis ocupaciones así me lo permitan, de manera individual o en forma de abstract en caso de que aborden una problemática común.

Confío en que a través de mi ciencia y conocimientos pueda al menos aportar un poco del alivio, consuelo, ayuda y sosiego que tantas almas, solitarias o no, parecen necesitar en estas épocas. Para ponernos en tema le transcribo una de las últimas consultas que hube de responder antes de partir, como le dije, al mencionado simposio.

Suyo,

Dr. Amigo Amor
Licenciatario en Psicología

ML de Floresta dice:
Soy divorciada, tengo una nena de 4 años, manejo mi propia empresa y vivo con mi hija y mi mamá jubilada. Hace más de un año que salgo con un tipo con el que la pasamos bárbaro en su departamento. Hasta ahora todo bien, pero desde hace unos meses siento que me pasa algo extraño. Reconozco que estoy hasta las manos –aunque yo no soy de enamorarme fácil, eh– y le pregunté qué sentía por mí. Le dije que quería saber si me amaba o no y él no me contesta ni una cosa ni la otra. La última vez que le pregunté me dijo "¿te venís a vivir conmigo?", "ni en pedo" le contesté. "Entonces no me rompas las pelotas", dijo. Y se sentó en el futón a ver un partido de basket de la NBA. Estoy desorientada ¿cómo puedo saber si está enamorado de mí o no?

Dr. Amor dice:
Cuando ud. contesta "ni en pedo", es muy evidente lo que quiere decir. "Pedo" equivale a "gas", "aire que se expele", es decir algo que se saca afuera, que estalla o explota, con o sin ruido. Ud. busca una situación que explote o estalle para poder finalmente darle "gas", es decir dedicarse exclusivamente al acto sexual. La respuesta de él –"no me rompas las pelotas"- habla a las claras de su deseo de que no le cuestionen el lugar del falo y de dueño de la cueva primitiva. Al mismo tiempo le pide que tengan relaciones sexuales más espaciadas porque la frecuencia actual le está afectando los genitales provocándole dolor –la fantasía de él es que se le "rompan". Es un claro pedido de ayuda. Ud. quiere aire, gas, y él quiere mantener sus gónadas enteras. Por eso se sienta luego a ver un partido de basket –deporte que consiste en hacer pasar una pelota a través de un aro (la imaginería freudiana es aquí transparente)– para reafirmar su condición masculina, amenazada por sus continuos reclamos.
Consejo: espacie el fornicio y preste atención a Kobe Bryant.